En un ambiente de silencio, oración y recogimiento, fieles católicos se congregaron en la Catedral para celebrar la Misa Rorate Caeli, una antigua y profunda tradición litúrgica que se vive durante el tiempo de Adviento como preparación espiritual para la Navidad.
La celebración se llevó a cabo en las primeras horas del día, iluminada únicamente por la luz de las velas, un signo que simboliza la espera vigilante y esperanzada de la llegada de Cristo, la Luz del mundo. Esta Eucaristía, cargada de símbolos y gestos, permite a los fieles comprender con mayor profundidad el misterio de la Encarnación.
La Misa Rorate Caeli se celebra tradicionalmente los sábados de Adviento, día que la Iglesia Católica dedica a la Santísima Virgen María, quien esperó durante nueve meses, con fe y amor, el nacimiento del Salvador. Por ello, esta celebración tiene un marcado carácter mariano y devocional.
Se trata de una riqueza espiritual poco conocida, pero de gran valor dentro de la liturgia católica. Su origen se remonta a Alemania.
Esta devoción nace alrededor de los siglos X, XI y XII y desde entonces ha permanecido como una forma muy bella de vivir la esperanza en Cristo.
A lo largo de los siglos, esta tradición ha permanecido viva en la Iglesia y, en años recientes, ha comenzado a retomarse en diversas comunidades de la diócesis local, permitiendo a los fieles reencontrarse con una forma antigua y profunda de vivir el Adviento, fortaleciendo la fe y la devoción mariana en el camino hacia la celebración del nacimiento de Jesús.



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