
La violencia vicaria es una forma de violencia de género en la que el agresor utiliza a las hijas, hijos u otros seres queridos como medio para dañar psicológicamente a la mujer, con el objetivo de causarle el mayor sufrimiento posible. Se trata de acciones u omisiones cometidas por quien mantiene o mantuvo una relación de pareja con la víctima, empleando a los hijos o personas cercanas como instrumento de agresión.
El propósito principal es afectar emocionalmente a la madre, manipularla y destruir el vínculo filial. Entre las manifestaciones más comunes de esta violencia se encuentran la sustracción de menores, el impedimento de convivencia, las amenazas de quitarle a los hijos, así como la manipulación para poner a los niños en contra de la madre.
En 2026, el estado de Chihuahua se encuentra en un proceso activo de actualización de su marco jurídico para atender la violencia vicaria, luego de retrasos históricos en su regulación. La aplicación de estas disposiciones se basa en reformas federales y normativas locales que contemplan órdenes de protección y sanciones para quienes, por sí o a través de terceros, causen daño a las mujeres, utilizando a sus hijos, familiares o incluso mascotas como instrumento.
Tras años de intentos legislativos, las reformas presentadas a inicios de 2026 buscan fortalecer las sanciones, elevar las penas y reforzar los mecanismos de prevención y protección para mujeres, niños y niñas. La intención es saldar una deuda histórica en México, particularmente en Chihuahua, señalado como uno de los estados con alta incidencia en este tipo de casos y el último en legislar específicamente sobre el tema.
Las autoridades estatales están obligadas a brindar protección inmediata, evitar la revictimización y reconocer formalmente este tipo de violencia dentro del marco social y jurídico. Si una mujer se encuentra en esta situación, puede acudir a las instancias correspondientes para solicitar medidas de protección y acompañamiento legal.
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